
Ni el hielo de la mañana me despierta
pareciera que perdí los ojos
y de un cerrar continuo se murieran.
Es que el frío trasciende hasta mi espalda
y se introduce por mis tripas
como ratón en el queso
como lengua en la saliva.
Quedaría algo de mi en alguna historia
tendría las cuerdas suficientes como para empuñar la mano.
Sabrá el Dios de mi existencia
de mis días vacíos
de mis noches llenas.
Que sabor tendrá el amor en estos tiempos
a que sabrá tu recuerdo sabor a boca
¿Será ese hombre que aún te espera
entre la niebla de su alcoba?.
Me recuesto en tu recuerdo
como ser estúpido en primavera.
(Camilo).
se olvidan muchas cosas..
ResponderEliminaraveces es bueno eso
Tú no dispones del amor, es el amor el que dispone de ti.
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